Técnica desarrollada por Dolores Cannon.
En Todo e Infinito comparto fragmentos reales de sesiones de hipnosis y sanación cuántica QHHT®, con autorización de consultantes que permitieron divulgar sus experiencias. Estas historias muestran cómo el Yo Superior puede guiar hacia comprensión, equilibrio y transformación personal.
Fragmentos de sesiones.
Con autorización de algunos consultantes, te comparto fragmentos de cuatro sesiones diferentes, donde recibieron respuestas a sus preguntas del “Yo superior” de cada uno.
Facilitador: “¿Cuál es la causa real y profunda de la depresión que tiene (nombre del cliente)?
Yo Superior (Cliente bajo hipnosis): “La depresión ha estado presente porque se ha sentido desconectada de la grandeza de quien ella es realmente y del propósito que se fijó para esta vida antes de nacer. En lo profundo, ella sabe que vino con una misión, pero al olvidarla ha sentido vacío y confusión. Este estado es una señal, una pausa que su alma creó para obligarlo a mirar hacia adentro y recordar quién ella es. La tristeza fue un llamado a detenerse, a soltar viejas emociones, creencias, a invitarla a mirar nuevas alternativas profesionales, y a soltar energías bloqueadas que ya no sirven. Ahora que comprende el porqué, puede liberar esa carga y volver a caminar con ligereza. Nosotros la estamos apoyando, la guiamos siempre, y le recordamos que nunca ha estado sola.”
Facilitador: “¿Por qué (nombre del cliente) ha tenido tantos problemas con su espalda?”
Respuesta del Yo superior (cliente bajo hipnosis): “El dolor crónico de espalda no es realmente el enemigo. Es un reflejo de cargas internas que ella ha sostenido por años, con sus padres. Su mente es tan poderosa que cada pensamiento genera cambios en el cuerpo. Ha creído que debe cargar con las preocupaciones de otros, y su cuerpo lo ha manifestado en forma de peso en su espalda . También proviene de memorias de trabajo forzado en otras vidas, donde agotó su cuerpo, y ahora este nuevo cuerpo lo recuerda. Cuando comprenda que ya no es necesario sostener ese patrón, su cuerpo podrá liberarse del dolor. Visualizarse ligera y fuerte será la clave, porque el cuerpo obedece lo que la mente sostiene con claridad.”
Facilitador: “¿Qué necesita comprender (nombre del cliente) sobre sus relaciones para dejar de sentir dependencia o vacío?”
Respuesta del yo superior (Cliente bajo hipnosis): “Las relaciones han sido un espejo de su propia búsqueda. Él ha esperado que otros llenen espacios que solo él puede habitar, y de ahí la sensación de vacío. La verdad es que no necesita que alguien venga a salvarlo. Él siempre ha tenido la fuerza para levantarse por sí mismo. El amor verdadero empieza en reconocer su propio valor, en entender que ya es completo. Desde ahí, las relaciones dejan de ser cadenas y se convierten en elección. Ya no necesita repetir vínculos de dolor: ahora puede elegir vínculos de libertad y respeto.”
Facilitador: “¿Cuál es el sentido de las dificultades que (nombre del cliente) ha enfrentado en esta vida?”
Respuesta del Yo Superior (Cliente bajo hipnosis): “Cada experiencia difícil ha sido un entrenamiento. La pérdida, la traición, la soledad y las enfermedades no fueron castigos, sino caminos para mostrar de qué está hecho él. En lo profundo, nada de lo vivido fue en vano. Cada caída la obligó a descubrir una fuerza desconocida, cada ruptura le mostró que podía levantarse. El propósito no está en lo que perdió, sino en lo que ahora puede elegir hacer con esa historia. El mensaje es claro: ya no es necesario sufrir para aprender, ahora puede aprender desde la claridad y la decisión consciente. El novio que espera está por llegar. Le ayudaremos a cambiar de trabajo.”
Periodo: Siglo III d.C., Roma cristiana incipiente
Durante la sesión, el cliente —un hombre gay de 45 años— planteó durante la parte de la entrevista de la sesión, varias preguntas relacionadas con su orientación sexual, y con el hecho de tener dificultades para conseguir y mantener una pareja estable.
Durante la parte de la sesión bajo hipnosis, El Yo Superior del cliente respondió a las inquietudes del cliente mostrando una vida pasada en la que el cliente había vivido una historia marcada por el amor, la pérdida y el abuso de poder.
“La escena emergió a finales del Alto Imperio Romano e inicios de la Crisis del siglo III (c. siglo III d.C.). En esta Roma cristiana incipiente, la sociedad se regía por jerarquías rígidas y una vasta esclavitud, según el Yo Superior. Era un tiempo de intenso conflicto religioso, en el que las religiones paganas institucionalizadas luchaban por mantener el control sobre el pensamiento y la moral, enfrentándose a la creciente organización y al desafío doctrinal del cristianismo perseguido.”
En ese contexto histórico, la figura del padre actual del cliente reaparecía como un hombre de gran autoridad, una mezcla de gobernante y sacerdote, un dirigente con poder religioso y civil, severo y temido. Su influencia provenía tanto de la ley como de la fe, y se consideraba instrumento directo de la voluntad divina. El rol se repetía. El actual padre del cliente era su padre en esa época.
El Yo Superior explicó que el padre vivía bajo la convicción absoluta de su superioridad: decía “yo soy el poder, yo soy la ley”, y no admitía cuestionamientos. Era un patriarca en una sociedad en la que el linaje, la honra y la obediencia definían la vida y el destino.
El hijo y el amor prohibido
El hijo nació en esa vida pasada dentro de esa familia poderosa. Creció rodeado de privilegios, pero también de normas y silencios. Desde pequeño mostró una naturaleza compasiva y sensible. A diferencia de su padre, no se sentía atraído por el poder, sino por la empatía hacia quienes sufrían.
En la casa familiar había esclavos. Uno de ellos, un hombre, se convirtió en su confidente. Lo unía a él una afinidad profunda, primero espiritual y luego amorosa. Entre ambos surgió una relación genuina y secreta, marcada por el peligro.
El Yo Superior describió que ese vínculo representaba una forma de amor puro, pero socialmente imposible. El hijo sabía que su padre jamás lo aceptaría. En esa época, las leyes permitían la posesión de personas y castigaban con crueldad cualquier desviación del orden establecido.
Aun así, los dos hombres continuaron su relación, escondiéndose en los jardines, en los corredores de piedra del templo y en los patios donde nadie miraba. Para el hijo, ese amor significaba libertad; para el padre, era una amenaza a su autoridad y a su reputación.
El descubrimiento
Cuando el padre descubrió la relación “antinatura”, la consideró una deshonra imperdonable. El Yo Superior explicó que el padre tomó la decisión de castigar al esclavo públicamente, no solo para eliminar la “ofensa”, sino para dejar una lección de poder ante todos.
Ordenó que el joven esclavo fuera ejecutado en público, en una plaza del templo. La ejecución fue brutal: el cuerpo fue descuartizado lentamente, una práctica de la época reservada a los traidores y los desobedientes. El hijo fue obligado a presenciar la escena, bajo custodia, inmóvil y silenciado. No pudo hacer nada. El Yo Superior narró que su alma gritaba sin voz, experimentando impotencia, horror y un dolor tan profundo que quedó grabado como una cicatriz energética.
El castigo fue, además, una exhibición del poder absoluto del padre, quien creyó cumplir la voluntad divina. Lo hizo en nombre de la pureza y del orden, sin reconocer que su acto era un crimen movido por el miedo y la soberbia.
Textualmente, el Yo superior dijo:
“Lo importante que tienes que saber en este momento es que la muerte de ese ser fue asquerosa, innecesaria, con mucho dolor y sufrimiento, pero, sobre todo, con mucha no exposición al público. Una barbarie, decapitación… no!, decapitación no!: fue por partecitas. En público, desnudo, muy grotesco de ver. Y todo por demostrar quién tenía el poder.
Tú viste eso. ¿Tú crees que eso no te va a generar consecuencias a futuro? En esa vida moriste solo porque no fuiste capaz de perdonarte por no haber podido ayudar. Bueno, es que no te podías culpar porque no había nada que pudieras hacer, ¿me entiendes? Tú estabas atado, estabas silenciado. No podías hacer nada, y era esa impotencia. Y cuando te sacan también, te desalojan: sales sin nada, como con la vergüenza, pero quedas con vida.
Eso lo traes a esta vida. Eso lo traes a esta vida, y en esta vida se te pide que sanes eso. Eso lo vivieron muchísimas personas en muchas otras situaciones: brujas perseguidas, quemadas en hogueras, madres… El tema de las madres es muy repetitivo en esta familia: madres que pierden a sus hijos y vienen y arraigan ese dolor.
Pero entonces, en esta oportunidad, se te pide sanar eso. Hay un cortocircuito acá que debes entender: es algo que te pertenece y no te pertenece. Te pertenece porque tu papá es tu papá, pero no es tu papá porque no es ese tu cuerpo actual ¿me entiendes? Entonces, es algo que tu cuerpo ha vivido, pero para ti, como alma, no te pertenece. Lo estás asumiendo porque quieres ayudar, como gesto de gratitud, también a sanar esto.”
Conclusión del Yo Superior
El Yo Superior concluyó afirmando que el alma del cliente eligió esa y esta vida con propósito. En la vida pasada, aceptó vivir el dolor y el desequilibrio para comprender la naturaleza del amor verdadero. “Así como quien compra una casa con daños y decide repararla —dijo el Yo Superior—, su alma eligió volver a esta vida con todas las heridas, para restaurar lo que una vez fue destruido por el miedo.” Esa elección de alma no fue castigo, sino un acto de amor hacia sí mismo y hacia su linaje. La historia que antes terminó con violencia, ahora puede concluir con comprensión, perdón y libertad.