Un café para el alma
Descubre el contacto extraterrestre: Lo que nos han dicho en QHHT®
Sabías que algo faltaba. Lo intuías!
Comunicaciones con seres no humanos via hipnosis cuántica
La vida en el universo es abundante. Tenemos vidas pasadas en varias galaxias y llegó el momento de trabajar juntos
Durante mucho tiempo, la vida extraterrestre se ha contado como algo que está “allá afuera”. Se mira el cielo, se buscan naves, se esperan señales, se discute si hay pruebas, si vendrán seres, si se mostrarán públicamente, si nos van a salvar, y se mantienen los eternos debates sobre si la humanidad está preparada o si el contacto será anunciado desde algún lugar visible del mundo.
Hay otra forma de hacer contacto. Otro camino. En las sesiones que he conducido con la técnica de QHHT, el contacto que hemos realizado con seres no humanos no comienza mirando hacia el cielo. Comienza con mi cliente cerrando los ojos, entrando en trance o hipnosis profunda, y desde ahí, comunicándonos con su Yo Superior, quien permite que el alma muestre lo que sabe.
Lo que ha aparecido en las sesiones cambia la forma tradicional de entender el tema. La vida extraterrestre se presenta más allá de seres verdes que viajan millones de años luz en naves desde otro planeta para conquistar la Tierra. Más bien, el tema aparece como una red mucho más amplia de conciencias, vidas, dimensiones, frecuencias, guías, seres galácticos, dragones, seres mal llamados mitológicos, luces suprainteligentes, colectivos de apoyo, planetas, bibliotecas de cristales, linajes estelares, cuerpos no humanos y formas de comunicación que no dependen del lenguaje ordinario.
Mis clientes, en su primera sesión conmigo, pueden pensar que van a llegar a una terapia de hipnosis cuántica esperando encontrar una vida pasada humana, en una aldea, en una casa, en una guerra, en una familia o en una escena antigua. Y claro que sí, esto ocurre a menudo. Pero en otras sesiones hay sorpresas. El alma no viaja a una vida terrestre pasada, presente, paralela o futura. El cliente y su Yo Superior
Durante mucho tiempo, la vida extraterrestre se ha contado como algo que está “allá afuera”. Se mira el cielo, se buscan naves, se esperan señales, se discute si hay pruebas, si vendrán seres, si se mostrarán públicamente, si nos van a salvar, y se mantienen los eternos debates sobre si la humanidad está preparada o si el contacto será anunciado desde algún lugar visible del mundo.
Hay otra forma de hacer contacto. Otro camino. En las sesiones que he conducido con la técnica de QHHT, el contacto que hemos realizado con seres no humanos no comienza mirando hacia el cielo. Comienza con mi cliente cerrando los ojos, entrando en trance o hipnosis profunda, y desde ahí, comunicándonos con su Yo Superior, quien permite que el alma muestre lo que sabe.
Lo que ha aparecido en las sesiones cambia la forma tradicional de entender el tema. La vida extraterrestre se presenta más allá de seres verdes que viajan millones de años luz en naves desde otro planeta para conquistar la Tierra. Más bien, el tema aparece como una red mucho más amplia de conciencias, vidas, dimensiones, frecuencias, guías, seres galácticos, dragones, seres mal llamados mitológicos, luces suprainteligentes, colectivos de apoyo, planetas, bibliotecas de cristales, linajes estelares, cuerpos no humanos y formas de comunicación que no dependen del lenguaje ordinario.
Mis clientes, en su primera sesión conmigo, pueden pensar que van a llegar a una terapia de hipnosis cuántica esperando encontrar una vida pasada humana, en una aldea, en una casa, en una guerra, en una familia o en una escena antigua. Y claro que sí, esto ocurre a menudo. Pero en otras sesiones hay sorpresas. El alma no viaja a una vida terrestre pasada, presente, paralela o futura. El cliente y su Yo Superior se transportan a una galaxia, a un plano diferente, al “mirador del universo”, al interior de una nave, a una frecuencia, a una comunidad no humana, a un asteroide, o a un plano donde no hay materia física ni las mismas leyes “universales”, como lo entendemos aquí.
se transportan a una galaxia, a un plano diferente, al “mirador del universo”, al interior de una nave, a una frecuencia, a una comunidad no humana, a un asteroide, o a un plano donde no hay materia física ni las mismas leyes “universales”, como lo entendemos aquí.
Ese es uno de los mensajes más novedosos que deja este material: lo extraterrestre no siempre es “otro” allá afuera. Es también una vida, es decir, otra de las tantas vidas del alma que vino a consulta, a mi casa o consultorio en Bogotá o en Pereira. Esto significa que el ser humano que está acostado en la cama, hablando bajo trance, es también, en otro nivel, una conciencia que ha vivido o existido en otros lugares y tiempos, en otros cuerpos, en otros planos o en otras frecuencias. Y sí, ha sido también ese enanito verde. Entonces, la pregunta de si los humanos de la Tierra —¡y esto no es una redundancia!— estamos solos en el universo deja de ser relevante rápidamente, y se convierte en otro tipo de preguntas: ¿por qué esa vida en ese planeta aparece ahora?, ¿qué relación tiene con el alma de esta persona hoy en la Tierra?, ¿por qué decidió venir a la Tierra dejando mundos avanzados?, ¿qué mensaje trae?, ¿qué debe recordar el consultante de sus vidas extraterrestres?, ¿qué parte de su vida humana se ilumina con esta información?
En QHHT, la técnica de hipnosis que uso para dialogar con el Yo Superior o Subconsciente de mi cliente es la puerta central. Es la voz sabia que dirige la sesión y quien concede los permisos. Es el facilitador que brinda la información que corresponde. A veces el Yo Superior responde sin identificarse; muchas otras lo hace afirmando que es luz, guía, maestro o el vocero de un colectivo de apoyo no humano al servicio del cliente. Otras veces se presenta como aquel ser de otra dimensión o densidad, como dragones —con quienes hemos entablado un profundo diálogo—, sirena, gnomo y seres mal llamados mitológicos. En otros casos, aparecen nombres más comunes, como arcturianos, pleyadianos, seres de Sirio —A o B—, felino galáctico, e inclusive identidades que no tienen equivalencia en el vocabulario humano.
Y en esta última categoría me detengo un segundo. En varias sesiones que he realizado con mi familia, contactamos, sin saber realmente cómo al comienzo, lo que luego entendimos que era una galaxia entera, de la cual mi prima, quien era la cliente bajo hipnosis, había sido parte en vidas pasadas, eones y eones en el pasado. Este colectivo no tiene ningún patrón ni marco de referencia común con nosotros los humanos. Ninguno. No hay nada en común. Aun así, se presentaron mediante mi prima abriendo sus brazos, estirando sus piernas y abriendo su boca al máximo. Este fue nuestro primer contacto. Fue un contacto en tiempo real, donde la comunicación no funcionó como una conversación humana, tal como estaba acostumbrado. El Yo Superior de mi prima fue el traductor entre este colectivo y nosotros. Y fue quien nos explicó durante más de 10 sesiones lo que ocurría. Algunas veces, para su sorpresa también. Con ellos no hay diálogo, solo un compartir de experiencias. Ellos sienten el cuerpo de mi prima y las sensaciones físicas de este. Por eso les dimos a tocar hielo y agua caliente, algodón y lija; les dimos café de Colombia —sí, tal vez la primera taza de café exportada a otra galaxia fue café colombiano— y arequipe —dulce de leche—. Les presentamos olores, los cuales no soportaron, ninguno. Les dimos a escuchar música y a sentir texturas, aretes y cuanto teníamos a mano. Nos aventuramos eventualmente a que tocaran un perro, plantas de casa y, luego, en una sesión a cielo abierto, el césped. Hablaron con Gaia. De cariño, en familia, los apodamos los “Miñones”. Era la primera vez que una galaxia compuesta por seres no físicos, y que existía desde antes de que nuestro universo fuera creado, pudo conocer la materia, la vida orgánica y las sensaciones físicas.
Esto deja una enseñanza nueva: no todo contacto se recibe por palabras. A veces el cuerpo es el traductor. La mano siente. La boca se abre. La garganta se activa. La piel percibe. El calor cambia. El frío aparece. La emoción se mueve. El ser humano cree que está “sintiendo cosas raras”, pero la QHHT nos ha demostrado que cada sensación es parte de una comunicación que ocurre a otro nivel.
En esa línea, algunas sesiones muestran que el contacto con vida no humana también puede ser aprendizaje para los seres que contactan. En aquellos diálogos que tenemos con seres que sí pueden comunicarse verbalmente, les pedimos que nos hagan preguntas para generar un mejor conocimiento mutuo. Nos preguntan: ¿queremos entender mejor por qué viven en desarmonía?, ¿por qué destruyen la naturaleza?, ¿son conscientes de que las plantas y la gran mayoría de los animales son algo casi exclusivo del planeta Tierra?
En ese sentido, la vida extraterrestre en QHHT y las sesiones que tengo con mis clientes no se reduce al contacto de una civilización avanzada con una civilización humana menos avanzada. El mapa es más complejo. Hay seres que enseñan. Hay seres que aprenden. Hay seres que observan. Hay seres que acompañan. Hay seres que custodian información. Hay seres que se acercan para experimentar la densidad. Hay seres que necesitan contacto con el cuerpo humano para comprender algo que no existía en su propia realidad.
Además, las conversaciones con estos seres nos han confirmado que hay humanos innatos de la Tierra y hay voluntarios de otras frecuencias. Los innatos serían almas que han estado reencarnando en esta dimensión, aprendiendo dentro del marco terrestre. Tienen una y otra vida en la Tierra. Por su lado, los voluntarios serían conciencias que no pertenecen naturalmente al planeta, pero que encarnan para ayudar a subir la energía colectiva. No vienen porque sea cómodo. Lo hacen porque hay responsabilidades galácticas.
- Y tú, ¿conoces tus orígenes galácticos?, ¿tienes claras las vidas que has tenido fuera de la Tierra?, ¿Qué te dicen tus sueños?
Tu proceso comienza con una decisión…
Las respuestas que buscas pueden estar más cerca de lo que imaginas.
Una sesión de Sanación Cuántica puede brindarte claridad, orientación y una nueva perspectiva.



