Un café del alma
Contratos entre almas
Temas profundos:
Contratos contigo y con otros.
Contratos del alma: lo que elegimos antes de nacer y lo que decidimos durante la vida
¿Por qué tengo una pareja que se parece tanto a mi padre? ¿Por qué hay patrones repetitivos en mi familia entre abuela, madre, hija y nieta? ¿De dónde sale el cáncer que me diagnosticaron, si he llevado una vida saludable? ¿Por qué me va tan bien en el amor, pero en lo económico soy un desastre?
Estos son ejemplos clásicos de preguntas que mis clientes traen a sus sesiones de QHHT® y que, muchas veces, se convierten en el eje de las cuatro, cinco o seis horas que trabajamos juntos. Son preguntas con un contenido emocional profundo, personales, llenas de historias, dolores y, en algunos casos, de desesperación. Esa es mi tarea: ayudar a mi cliente a revisar y esculcar, hasta donde nos sea permitido por su Yo Superior, los contratos de su alma.
La creencia cultural, cuando nos preguntamos las causas profundas de ¿por qué mi vida es como es? o ¿por qué nací en este país o en esta familia?, parte de la idea de que aparecemos en la vida y dentro de una familia particular como resultado de un hecho aleatorio, sin ninguna estructura previa. Esta creencia añade que, a partir del nacimiento, nuestro camino se construye mediante una mezcla de factores: las decisiones de nuestros padres hasta cierta edad, nuestras propias decisiones, las orientaciones, intereses, inclinaciones y gustos que nos surgen … de “la nada”, las circunstancias inesperadas que aparecen en el camino, las coincidencias y la buena o mala suerte.
¡Qué (buena / mala) suerte tuviste de nacer en esa familia!
El Yo Superior nos ha mostrado algo diferente que elimina el mito de la suerte y de la aleatoriedad completa de la vida. Cada persona, desde antes de su concepción, ya viene con un libreto que no está en blanco, sino que contiene fragmentos y borradores de los capítulos que vendrán. Como seres humanos, nacemos a la vida con “aplicaciones preinstaladas”, de manera similar a un teléfono celular. Algunas aplicaciones vienen de fábrica y no pueden modificarse; otras se activan al encender el teléfono o, en nuestro caso, al nacer; otras permanecen latentes, disponibles en caso de ser requeridas; y otras solo se ejecutan cuando se cumplen determinadas condiciones. En muchas de ellas también funcionan los botones de actualización y desinstalación. En hipnosis cuántica no usamos el término “aplicaciones”. Hablamos de contratos del alma, y los revisamos en sesión. Con la autorización y la guía del Yo Superior, pedimos conocerlos, entenderlos, cambiarlos y desinstalar los ya caducados.
Exploremos. En las sesiones de QHHT® que realizo con consultantes y en aquellas que hago con mi familia, donde nos aventuramos a explorar distintos temas, El Todo ha mostrado que existe un momento principal en el que se diseñan los contratos. Este momento contractual, desconocido para muchos seres humanos, tiene lugar durante el periodo entre vidas, antes de la concepción. Desde esa conciencia más amplia, el Yo Superior / El Todo y, en ocasiones, un consejo de guías, definen las temáticas que el alma encarnada como humano explorará, y las condiciones que harán posible la experiencia. Se elige, como parte de un contrato, una familia puntual porque allí estarán presentes los patrones en los que es necesario trabajar. Se escoge un cuerpo con determinadas capacidades, limitaciones o predisposiciones. También se elige el entorno religioso, social, político, cultural y económico que sitúa al alma frente a experiencias que requieren un contexto humano concreto.
Todas estas decisiones y contratos los tomamos desde un nivel de conciencia superior al que tenemos como seres humanos, del cual no nos acordamos por la instalación, al nacer, del “velo del olvido”, aunque se puede llegar a esta información mediante meditación, contemplación o técnicas como la hipnosis cuántica QHHT®. Este nivel contractual, de decisión, es lo que en muchas culturas se conoce como “el destino que me tocó”, y no como contratos generados y firmados con libre albedrío.
Con ese mismo albedrío, y ya desde la conciencia cotidiana humana, tomamos estos contratos base y desarrollamos nuestra vida en su día a día como. Lo hacemos al escogemos entre el camino A y el camino B, con el que decidimos si vamos a esta fiesta o nos quedamos en casa descansando, con el que elegimos si somos fieles o infieles, o si pedimos helado de chocolate o un café después de cenar. Si afrontamos la situación que determinamos, como la enfermedad, con fatalismo y victimización, o con optimismo y resolución. En pocas palabras, con un nivel de contratos y en pleno uso del albedrío, desde el Yo superior escogemos gran parte de los contratos y de la escenografía en la que se va a desarrollar nuestra vida; con otro tipo de contratos, ya desde el humano de carne y hueso, determinamos cómo y con quién nos moveremos dentro de ella.
Sí, tú escogiste a tus padres, incluso al ausente. Sí, pediste nacer en tu contexto. Sí, decidiste tener ojos cafés y esa malformación o enfermedad. Sí, decidiste tu orientación sexual. Sí, acordaste las posibilidades de conocer a tu(s) (ex)pareja(s) y de atravesar las experiencias que viviste juntos. Sí, planeaste la posibilidad de sufrir o causar ese accidente en tu juventud, que te costó tan caro. Y no, desde esta perspectiva, realmente no fue un accidente.
No existen únicamente contratos con uno mismo o con las personas más cercanas. También existen contratos firmados entre varias almas para transformar patrones colectivos. Una familia puede repetir durante generaciones la misma dinámica de toxicidad, infidelidades, masculinidades tóxicas, hasta que alguno de sus miembros la reconoce y la termina para todos. Miles de seres pueden decidir pactar un cambio político o económico en su nación para estar sometidos a circunstancias particulares que de forma individual los llevarán a tener momentos evolutivos
Entonces, un aprendizaje que nos deja El Todo, es que el propósito último de la mayoría de los contratos no es organizar acontecimientos, sino usar esos acontecimientos para catalizar cambios. El acontecimiento es el mecanismo; la transformación, el verdadero propósito.
Cuando un consultante ha aprendido y entendido esto luego de haber oído sus contratos y entenido el por qué de muchas de las situaciones de su vida, entonces me atrevo a decirle, “felicitaciones por tu divorcio”, “felicitaciones por tu desempleo”, “felicitaciones por tu enfermedad”. ¡Estás en plena ejecución exitosa de un contrato que te traerá prosperidad a tu alma!.
¿ Puedes en este momento sacar una lista de tus principales contratos, y con quién?
* Nombres y lugares modificados para preservar la identidad del cliente.
Los artículos de “Café del Alma” son posibles gracias a la generosidad de mis consultantes, quienes me permiten compilar y compartir (de forma anónima) los aprendizajes, mensajes y experiencias de sus sesiones. – A tod@s ustedes, GRACIAS.
Un Café para el alma
Un espacio para compartir cápsulas de sabiduría recibidas por mis clientes de Hipnosis Cuántica
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Una sesión de Sanación Cuántica puede brindarte claridad, orientación y una nueva perspectiva.